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Alimentación

Eres lo que comes

Las cremas y lociones hacen maravillas con tu piel, pero la alimentación ayuda a que tengas una piel sana. Puedes cuidar la piel por dentro si mantienes una dieta equilibrada y saludable que le aporte muchos nutrientes. La piel se beneficia igual que cuando consumes alimentos que son buenos para el corazón y otros órganos importantes.

La ingesta de algunos alimentos puede mejorar y mucho el aspecto de la piel, el pelo, las uñas y los ojos, ya que no sólo son buenos para la salud, sino que te hacen parecer más joven.

Una dieta rica en fitocompuestos es antioxidante, estimula la reparación del ADN, incrementa la producción de colágeno, reduce la inflamación y mejora el riego sanguíneo. Así que, si quieres que tu piel esté suave y firme, come alimentos que contengan vitaminas B, C y E, fibra, calcio, hierro, magnesio, potasio, fósforo, silicio, ácido cítrico, betacaroteno o folato, entre otros. En esta lista incluimos algunos de los alimentos más recomendados: frutos del bosque (arándano rojo, arándano azul, grosella y fresa), verduras crucíferas (repollo, brécol, col verde, coliflor y col de Bruselas), verduras de hoja verde oscura (espinacas, col rizada y lechuga oscura), pepinos, nueces de Brasil, aguacates y avena.

El pescado también contiene grandes cantidades de vitamina A, B1, B12, y B6, además de ácidos grasos Omega-3 y Omega-6 que son beneficiosos para la piel, el corazón y el cerebro.

Arrancar las malas hierbas

Fumar es, como poco, igual de perjudicial para el envejecimiento de la piel que tomar el sol sin crema de protección frente a los rayos UVA/UVB. Los ensayos clínicos han demostrado que la piel de un fumador envejece antes que la de un no fumador. Por ejemplo, se sabe que la piel de una persona de 40 años que lleve mucho tiempo fumando puede estar igual de dañada que la de una persona no fumadora de 70 años. Los médicos llaman a este tipo de cambios en la piel el síndrome del "rostro del tabaco" (tobacco face, en inglés).

La nicotina de los cigarrillos actúa como un vasoconstrictor, estrechando los vasos sanguíneos de la dermis e impidiendo que el flujo sanguíneo llegue a la piel. Con un flujo sanguíneo reducido, la piel no consigue el oxígeno y los nutrientes que necesita. Muchos de los compuestos químicos que contienen los cigarrillos también pueden dañar el colágeno y la elastina. Como consecuencia, la piel acaba arrugándose de forma prematura.  

Alcohol, sí, pero con moderación

Es de sobra conocido que el alcohol contribuye a la deshidratación del organismo y, por tanto, de la piel, que a su vez adquiere un aspecto viejo y cansado. El consumo excesivo de bebidas alcohólicas provoca un daño oxidativo y reduce la actividad de la glutación y de otros antioxidantes que normalmente mantienen a raya los radicales libres.

Se debe moderar el consumo de alcohol (una bebida al día para las mujeres; dos, para los hombres). Además, algunos vinos tintos pueden ser una muy buena elección, ya que contienen antioxidantes como el resveratrol.

Cuando utilices productos para el cuidado de la piel que contengan alcohol, es importante que sepas que también afectan a la hidratación de la piel, porque quitan la barrera protectora natural de la piel y cambian el pH. También son perjudiciales para el sebo, la grasa superficial de la piel. Así la hidratación se evapora incluso más rápido, por lo que la piel se seca.