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Cuidado de la piel

Piel limpia... ¡pero no demasiado!

Tener la piel limpia es importante para prevenir infecciones y evitar un mal olor corporal, pero un lavado excesivo puede provocar la pérdida de la grasa natural que hidrata la piel y la mantiene sana. ¿Y cómo sabemos cuándo nos hemos pasado con la limpieza? Algunos jabones pueden tener la culpa de los cambios a largo plazo en el pH de la piel, de la reducción de los ácidos grasos y de la posterior pérdida de la flora residente que nos protege de los microorganismos nocivos.

Por tanto, cuando utilices estos productos, no dejes de comprobar que son adecuados para tu tipo de piel. Intenta elegir productos suaves con un pH ligeramente ácido (entre 4,5 y 5,0) y así mantendrás la piel en condiciones óptimas.

Ayuda a mantener la piel suave y flexible

La hidratación es fundamental para la salud de la piel. Al igual que con los geles y champús, asegúrate de que la crema hidratante que elijas está pensada para tu tipo de piel concreto. Hidrata la piel mientras esté húmeda. ¡Así se retiene la humedad y se evita la sequedad cutánea!