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El manual para una piel sana


Es necesario cuidar la piel para mantenerla sana. La higiene diaria resulta esencial para mantenerla limpia, sana y en condiciones óptimas para que pueda realizar sus distintas funciones de protección del organismo.
 
Si sigues unas pautas sencillas y con un poco de atención y cuidado, sin duda podrás disfrutar de todas las ventajas de una piel sana.

  • Limpieza diaria

    En primer lugar y ante todo, la piel debe estar limpia para funcionar adecuadamente. Debe estar libre de polvo, suciedad, sudor, células muertas y cualquier otro residuo que le impida respirar. Sin embargo, si se lava demasiado a menudo con jabón, por ejemplo, puede quedar seca e irritada; además, los productos con mucho perfume pueden provocar reacciones alérgicas e irritaciones graves. Por eso es tan importante tener cuidado a la hora de elegir los productos de higiene personal adecuados para tu tipo de piel.
     
    Independientemente de los productos que elijas, deben estar especialmente formulados para proteger, hidratar y equilibrar el pH de tu piel.

  • Nunca es demasiada hidratación...

    Una piel sana es una piel bien hidratada. Tu piel trabaja de forma activa para mantenerse en equilibro gracias a sus factores naturales de hidratación y evitando que se evapore demasiada cantidad de agua.
     
    Tú puedes ayudar utilizando productos de higiene que refuercen la hidratación natural de tu piel.

  • El estilo de vida influye

    La piel refleja el estado general de salud de tu cuerpo. Un estilo de vida sano hace mucho por la salud de tu piel: ejercicio regular para impulsar la circulación y mejorar el aporte de oxígeno y nutrientes, una dieta equilibrada rica en vitamina A y ácidos grasos Omega-6 y beber gran cantidad de agua. También pasa por dejar atrás malos hábitos como fumar o el consumo excesivo de alcohol, además de dormir bien y, en la medida de lo posible, reducir los factores de estrés.

  • Protege tu piel

    Si proteges tu piel de los factores medioambientales, evitarás la deshidratación y otro tipo de daños. Puedes protegerla de los elementos llevando bálsamo labial al esquiar o abrigándote bien durante el invierno. En verano, el bronceado es muy favorecedor, pero no dejes de usar protección solar y cúbrete siempre la cabeza.

  • Evita las agresiones externas

    Si tienes la piel sensible, evita los factores que pueden perjudicarla como la lana o las prendas sintéticas, algunos productos de limpieza o cosméticos o determinados alimentos nocivos.

  • Consulta al médico

    Si tu piel sensible afecta a tu calidad de vida, deberías consultar a un dermatólogo.

Test

Pon a prueba tus conocimientos

¿Cuánto sabes acerca de la piel? Pon a prueba tus conocimientos con este sencillo cuestionario. ¿Las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas?

  • 1

    Beber un litro y medio de agua al día es suficiente para mantener la piel bien hidratada.