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Sigue de cerca los factores que pueden influir en la salud de tu piel

El ataque a tu piel.
Resulta realmente sorprendente la forma en que la piel protege el organismo de las agresiones externas. Cada día debe enfrentarse a decenas de factores que pueden conseguir alterarla, desde los medioambientales a los relacionados con el estilo de vida. Descubre cuáles son y cómo defenderte.

  • Edad

    Aparte de los factores externos, la edad tiene un impacto real en el estado de tu piel. La piel adolescente está sujeta a cambios hormonales que pueden provocar acné y otras imperfecciones de la piel.
     
    Conforme envejecemos, la piel cambia y se apaga o reseca; se ve mermada su capacidad de realizar las funciones principales y puede resultar dañada con mayor facilidad. Eso no quiere decir que tu piel ya no esté sana, pero sí más fina, seca, con más arrugas y necesitada de cuidados adicionales.

  • Calidad del aire

    El aire contaminado se adhiere a la piel y puede bloquear los poros. Las sustancias agresivas como el humo y las partículas del aire penetran en la capa externa y saturan el sistema de desintoxicación de la piel. Como resultado la piel queda dañada, permitiendo que se evapore el agua y quedando la piel seca, expuesta y propensa a la irritación, inflamación, rojeces, así como a las reacciones alérgicas e incluso a ciertas enfermedades.  

    Los daños que puede sufrir la piel relacionados con el aire no se limitan al exterior. El aire acondicionado extrae la humedad del aire, por lo que puede dañar la piel y crear un entorno frío y seco que la deshidrata.  

  • Clima

    El sol puede aportarte un aspecto bronceado y sano al tiempo que favorece la producción de vitamina D, pero también puede ser una fuerza destructora para la piel. La exposición continua a los rayos solares ultravioleta puede provocar deshidratación, daños térmicos, la aparición de arrugas, pigmentación, la producción de radicales libres o incluso daños al ADN.
     
    La temperatura en sí no altera en gran medida tu piel, pero sí que se ve afectada por la humedad del entorno. Un índice bajo de humedad la priva de su hidratación, mientras que el exceso de humedad pone las glándulas sudoríparas a pleno rendimiento, haciendo que la piel adquiera un aspecto grasiento.

  • Estilo de vida

    El estilo de vida también puede influir de forma directa en la salud de la piel. La falta de sueño, por ejemplo, se refleja claramente en tu rostro, al tiempo que el estrés emocional puede provocar picazón, sarpullidos y pérdida de color.
     
    La dieta también desempeña un papel fundamental en la salud de tu piel. Si tu alimentación no incluye los nutrientes necesarios para la piel, puede tener un aspecto seco y falto de brillo.
     
    Los malos hábitos como fumar y el consumo excesivo de alcohol también son factores muy negativos. El alcohol está asociado a los cambios vasculares en la superficie de la piel y el tabaco provoca sequedad, irritación o un envejecimiento prematuro.
     
    La falta de ejercicio es otra mala costumbre que puede hacer que la piel luzca pálida y apagada, pero también hay supuestas buenas costumbres, como lavarse con frecuencia, que pueden tener efectos no deseados. El exceso de higiene con jabones agresivos puede dañar la epidermis e impedir que la piel lleve a cabo sus funciones.

    En cuanto al aspecto físico, las prendas que elijas pueden provocar alteraciones de la piel. Las personas con piel sensible pueden sentir irritación y picor si llevan lana o fibras sintéticas; las prendas demasiado ajustadas provocan una fricción que puede acabar irritando la piel. Los tatuajes y piercings también tienen su riesgo, como infecciones y reacciones alérgicas en las zonas afectadas.
     
    Finalmente, tu elección de productos puede provocar alteraciones de la piel. El contacto directo con los agentes irritantes o químicos que se encuentran en los jabones, detergentes o tintes pueden causar dermatitis y otras enfermedades, sobre todo en las pieles sensibles.

Test

Pon a prueba tus conocimientos

¿Cuánto sabes acerca de la piel? Pon a prueba tus conocimientos con este sencillo cuestionario. ¿Las siguientes afirmaciones son verdaderas o falsas?

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    Beber un litro y medio de agua al día es suficiente para mantener la piel bien hidratada.