¿Cuál es tu tipo de piel?

Piel normal

Una piel normal es una piel sana. Suave, firme y elástica, la piel normal no se ve afectada por las lesiones o la enfermedad, está bien hidratada y goza de un buen equilibrio. Pero lo más importante es que la piel normal está en condiciones óptimas para llevar a cabo sus funciones básicas.

Piel sensible

La piel sensible reacciona de forma enérgica a factores y alérgenos. Esto sucede porque la función de barrera de la parte externa (la capa córnea de la epidermis) tiende a debilitarse, por lo que se daña con mayor facilidad. 

Sin embargo, no todos los tipos de piel sensible son iguales, ya que a cada persona puede afectarle un motivo distinto. Algunas pieles pueden ser sensibles al contacto con ciertos productos, causando erupciones o eccemas. A otras les afecta el tiempo, la dieta, la contaminación, los cosméticos o incluso el estrés.

Piel seca

A la piel seca le falta hidratación, por lo que su aspecto es apagado y es más propensa a las arrugas, enfermedades cutáneas y reacciones alérgicas. La superficie de la piel suele contener la quinta parte de agua presente en el cuerpo. Los componentes de la piel, incluidos los lípidos y las proteínas, forman una estructura base para retener este agua. Si resultan dañados, la piel se deshidrata rápidamente. Una barrera debilitada interfiere en la capacidad de conservar su hidratación. Por lo tanto, la piel seca permite que la humedad se evapore, dejándola aún más seca y más necesitada de cuidados.

Piel grasa

La piel grasa suele deberse a que las glándulas sebáceas producen demasiado sebo, o grasa, por lo que su aspecto es demasiado brillante, incluso grasiento. El exceso de sebo también puede bloquear los poros y favorecer la aparición de espinillas. Las áreas más afectadas suelen ser el rostro, el cuello, el pecho y la espalda. Muchas personas tienen la piel grasa durante la pubertad, sobre todo los chicos, pero hay pieles que son grasas toda la vida por una predisposición genética o por alteraciones hormonales. Si tus padres tenían la piel grasa, es posible que tú también la tengas. Además, cualquier cambio hormonal —debido a la menstruación, el embarazo, situaciones emocionales o el paso a la menopausia — puede hacer que la piel se transforme en grasa.

Piel atópica

La piel atópica no es un tipo de piel, sino una afección de la piel. Sin embargo, merece especial mención porque muchas de las personas que la padecen no son conscientes de ello. Si la piel se enrojece y te pica, puede ser una señal de que es propensa a ser atópica. 

La piel atópica es una enfermedad genética que consiste en una ruptura de la barrera de la piel que incrementa la pérdida de agua y favorece la permeabilidad de la piel a los alérgenos. Como resultado, la piel se vuelve más seca, reactiva e incómoda.